viernes, 17 de noviembre de 2017

Entrevista a Jorge Ríos Corral





Hoy, Caosfera se complace en inaugurar su espacio dedicado a entrevistas, y no hay mejor manera de comenzar que hablando con nuestro amigo Jorge Ríos Corral, investigador,  director y presentador en el programa de misterio Informe Enigma, así como de Enigma en la Onda, emitido los miércoles de 13:30 a 14:00 en Onda Cero Menorca. En la actualidad es también es colaborador en el programa de radio El último Peldaño y articulista en la plataforma digital Informe Insólito y la revista Mundo Misterioso. 



1. ¿Cuándo empezaste en el mundo de la investigación paranormal y cómo fueron tus inicios?

Diría que desde mi nacimiento. En mi familia siempre se ha hablado de estos temas, y terminaron calando dentro de mí hasta límites insospechados por aquel entonces. Recuerdo que incluso mi hermano mayor me llevaba a rincones abandonados en los que se me enseñó a dejar volar la imaginación. De este modo se sembró la semilla que floreció años después, cuando contaba ya con doce o trece años y decidí visitar un antiguo convento en ruinas del que había escuchado todo tipo de historias sobrenaturales. Allí, valiéndome de un pequeño walkman grabador, y en las peores condiciones que pueda un aprendiz imaginar, conseguí mi primera psicofonía. Los resultados fueron aterradores, pero también emocionantes, lo suficiente para que mis inclinaciones hacia la investigación paranormal terminasen de concretarse.



2. ¿Siempre has preferido el mundo radiofónico al de la prensa escrita?

Jamás me planteé esa disyuntiva. En 2015, poco tiempo después de terminar una entrevista para el día de Halloween, tuve la oportunidad de dirigir mi primer espacio radiofónico enfocado al misterio. La experiencia fue tan buena que comprendí al instante que prefería no elegir: tanto la radio como la prensa escrita tienen su particular manera de transmitir, y llegan a un público diferente.



3. ¿Qué opinas de los círculos de investigación españoles? ¿Crees que tienen suficiente calidad y rigor?

El mundo de la investigación paranormal en España está lleno de ilusión. Hay mucha energía y ganas de hacer cosas, pero por desgracia escasean el método, el rigor y sobre todo la esencia que debe tener todo investigador. Un investigador serio no graba cualquier fenómeno extraño (que no necesariamente paranormal) para subirlo luego a la red sin preocuparse de contrastar la naturaleza del mismo. Esto sólo confunde al aficionado al misterio, que acude al material con toda la ilusión del mundo, deseoso de creer. Hay muy pocos investigadores serios, es la realidad; las entrevistas a los testigos, el análisis del lugar, el planteamiento de los hechos, un trabajo de documentación que conlleva mucho tiempo, son elementos que no suelen tenerse en cuenta por esta otra ola de “investigadores”, más cercanos a la experimentación o a la búsqueda de una notoriedad mal encauzada.



4. Sabemos que en Informe Enigma se han tratado infinidad de temáticas interesantes, ¿cuál es la que más te ha calado?

Decidirse por uno es algo complicado, ya que todos tienen muchas horas de trabajo detrás y me han ayudado a crecer como profesional. Pero si tuviese que hacerlo, quizá me quedaría con el primero que hice. Fue un trabajo horrible, claro, y no está disponible para el público, pero le guardo un grandísimo cariño y fue el primer paso que me llevó a donde estoy.



5. Y a nivel de investigación, ¿qué lugar o lugares son los que más te han impresionado?

Los lugares que más me impresionaron sin duda son los que visite de niño, quizás por esa falta de conocimiento que tengo a día de hoy, y que dotaba a las cosas de una inusual dimensión mágica. Recuerdo un cuartel abandonado de los “Militares”, un lugar que frecuentaba con frecuencia junto a mis hermanos y primos; o el colegio del “Tren”, donde, según contaba la leyenda, ocho niños se ahogaron en el pozo del patio. Se decía que del fondo del pozo todavía llegaban los lamentos de los niños, y que por las noches, una extraña luminaria semejante a la llama de una vela recorría el torreón. Actualmente visito muchísimos rincones con cientos de leyendas, pero ninguno ha echado raíces en mi persona como aquellos lugares primigenios que he mencionado: el cuartel de Militares, el colegio del Tren, o Santa María del Collet, el convento donde que me proporcionó mi primera psicofonía.



6. Cuéntanos alguna experiencia que te haya puesto los pelos de punta.

Tuvo lugar durante un invierno de hace varios años. Había sido citado para participar en un conocido programa de radio que había decidido grabar varias psicofonías en un edificio abandonado. Nada más aparcar el coche, empecé a escuchar voces de niños pequeños jugando y riendo. El lugar era un enclave abandonado a altas horas de la noche y estaba totalmente desierto, por lo que son fáciles de imaginar el desconcierto y la inquietud que me invadieron en aquel momento. Como guinda, semanas después, pude registrar en mis equipos de grabación aquellas mismas voces en el interior del edificio. Es una experiencia que nunca olvidaré.



7. ¿Qué opinas sobre la concepción del alma y la existencia más allá de la muerte?

Que el alma existe para mí es innegable, aunque la ciencia no pueda demostrarlo. Siempre tengo presente el viejo axioma de que la energía no se crea ni se destruye, tan solo se transforma. Creo que a nuestra esencia vital le sucede lo mismo. Con respecto al más allá, opino que trasciende lo que tanto libros como religiones nos han intentado inculcar, y que está estrechamente relacionado con un lugar fabricado por nosotros mismos, un estado de conciencia que dominamos a la perfección. En cualquier caso, puedo asegurar que existe una línea muy fina entre nuestro mundo y el de “los muertos”, y gracias a mis investigaciones y a las de grandes compañeros del medio, estamos en posición de sugerir que ese lugar no se parece a nada de lo que nos han estado vendiendo la religión y la cultura.



8. ¿Y sobre las creencias religiosas? ¿Crees que existe un nivel superior?

Creo en Dios por encima de cualquier tipo de duda. Creo en una conciencia superior, pero, tal y como subrayo en la respuesta anterior, esta inteligencia no se parece en nada al Dios que nos han estado vendiendo.



9. Cuéntanos algo sobre tus futuras investigaciones y proyectos.

El futuro en el mundo del misterio, lejos de estar tan perdido como creíamos, va ocupando poco a poco el lugar que le corresponde y nosotros con nuestro trabajo diario intentamos ganarnos un puesto en ese lugar. Tenemos muchos proyectos ambiciosos que abarcarán temas totalmente desconocidos para el gran público y para todo amante del misterio. La confianza en nuestro trabajo cada vez es más evidente y nuestro acceso a monumentos y escenarios que hasta la fecha nos han estado vetados es total. La Abadía de San Pere de Rodes, la Casa del Conde Teodoro, el Castillo y Fortaleza Militar de San Fernando han sido testigo de ello, y tenemos como objetivo otros grandes enclaves que pronto desvelaremos.



10. Sabemos que podemos escucharte y verte en diversos radio live, háblanos de estos espacios.

A día de hoy Informe Enigma se está convirtiendo en una autentica revolución en la manera de hacer radio y gracias a esto nuestro trabajo es distribuido semanalmente en casi todas las comunidades autónomas a través de muchísimas emisoras FM. También se puede acceder a estos trabajos en plataformas de descarga como ivoox (Canal oficial de Informe Engima, Click Radio, Misterios de Orión) Sound-cloud o Itunes entre muchas otras. También pueden seguirnos en Youtube y en muchísimas radios online como Edenex, Click Radio, Misterios de Orion, Dial-CB, además de en diferentes blogs que descubrirán en la red.


11. Define la esencia de Informe Enigma en una única palabra.

Revolucionario.



viernes, 10 de noviembre de 2017

Jörg Buttgereit, más allá del gore



Hoy Caosfera tiene el placer de presentarles a Josef Spinnt, escritor, artista audiovisual y crítico de cine. Si queréis conocer más sobre él y su obra, visitad su web J.A o su Facebook



Auténtico estandarte del cine de los circuitos underground y de la más militante serie B, la controvertida filmografía de este outsider alemán es un claro ejemplo de espíritu transgresor y provocador. Un cine casi marginal, de escasa distribución, aunque con gran número de seguidores. Decididamente no apto para todos los estómagos, y, sin embargo, más emparentado con la tradición de autor europea que con los cánones típicos del gore de explotación.


La estética del "arte abyecto"


  Devorador de cine de terror, el berlinés, padre del ultragore alemán, muestra ya desde sus primeros trabajos (Mein papi (1981), un seguimiento cámara oculta de su padre, o Hot love (1985)) un doble interés por la escatología y la experimentación de tono más enfermizo. Tal afán le emparenta con el llamado "arte abyecto", término estético definido por la teórica Julia Kristeva en su ensayo Poderes de la perversión.


  Lo "abyecto" se refiere aquí a los procesos naturales tradicionalmente obviados por la estética oficial, relacionados directamente con los fluidos nauseabundos y otra serie de tabúes referentes al cuerpo humano. Así, existe una serie de artistas que recurren a la utilización de humores corporales o incluso de cadáveres y cuerpos mutilados para la realización de sus obras. La fotografía freak de Joel Peter Witkin y Cindy Sherman, o la esculturas realizadas con cadáveres plastificados de Gunter Von Hagens son ejemplos de esta estética que pretende ir más allá de los límites clásicos del gusto y la expresión artísticas.


  En el caso de Buttgereit estaríamos ante un auténtico cine de autor también en el sentido más físico. La filosofía del vídeo doméstico, en pleno boom de los 80, del "hágalo usted mismo", le lleva al extremo de dominar casi todos los procesos de producción, desde el guión y la realización, hasta el montaje, la escenografía y los efectos especiales. No en vano, sus películas tienen mucho de videoarte.


Nekromantik y el amor por la muerte



  Nekromantik (1987), prohibida en muchos países, es una obra de culto y la película manifiesto de Jörg Buttgereit. Con un tema tan incómodo y poco tratado como el de la necrofilia, entra dentro del terreno de los filmes de arte y ensayo con su estética sucia y su minimalismo extremo, emparentado con el cine maldito de Paul Morrissey, aunque también con un cierto aire de cine mudo. El gusto por lo bizarro y lo explícito de sus escenas, de clara vocación snuff, se conjugan con un romanticismo perverso que cuestiona el sentido clásico de belleza y los caminos sexuales ortodoxos.

  En el terreno conceptual, Buttgereit expone un ferviente interés, casi amor, por el tema de la muerte, que será aún más evidente en su segundo largo, El rey de la muerte (1989). En su obra más experimental, un cuasi-documental en episodios, propone diferentes reflexiones sobre diversos aspectos de la necrosis, como son el suicidio, el asesinato, los accidentes o la tortura. Todo ello jugando constantemente con las posibilidades expresivas del montaje y apoyándose en la estética degradada del vídeo.



Manierismo y escatología



  Nekromantik 2 (1991), tan polémica o más que su predecesora, será una secuela superior en cuanto a sus hallazgos estéticos. El berlinés comienza un manierismo formal que refina la escatología hasta extremos malsanos, ahondando aún más si cabe en la dimensión sentimental de la historia para subvertir del todo la estabilidad moral de cualquier espectador.


  Buttgereit se empeña en provocar con sus imágenes una autopsia que remueve la percepción que tenemos del mundo, planteándonos la muerte y el horror que la rodea como una extensión de las "bellas artes".


  Yendo más allá en el terreno de esta provocación necrófila está su último largometraje, Schramm (1993). La introspección psicológica en la mente de un sociópata sexual dará como resultado un filme difícil y surrealista, un delirio de imágenes enfermizas e inconexas que se erigen de nuevo como una violación de nuestros sentidos. Con un sentido iconoclasta punk, aplastante y grotesco, horror y belleza van de la mano en un todo indisoluble, sin concesiones ni respiro.





Un legado alternativo más allá del gore


  Tras legarnos este canon de la muerte, Buttgereit ya no dirigirá más largos de ficción pero se mostrará de lo más polifacético, dedicándose a los campos del documental (Monsterland), la televisión (en su haber algún capítulo de Lexx), el videoclip, el teatro filmado (Captain Berlin versus Hitler), así como ocasionalmente los efectos especiales (El condón asesino) e incluso el cómic. Su regreso al celuloide se producirá en 2015 con el film de episodios German Angst, un notable intento de resucitar el aletargado cine de género alemán, al que contribuirá junto a Michal Kosakowski (Zero killed) y Andreas Marschall (Tears of Kali) con Final girl, un cortometraje de horror psicológico que apunta por dónde podrían escorar sus futuras películas en caso de un deseado retorno. Sin embargo, bastan unos pocos títulos para verificar una incómoda parcela de posmodernidad dentro del cine europeo. El cine de Buttgereit, y en especial su saga Nekromantik, sigue siendo referencia de culto dentro de los circuitos más alternativos y malditos. Un plato de consumo nada tradicional tanto para los paladares más freak como para los que le piden algo más al gore que la consabida exhibición de charcutería.



Web: http://www.joergbuttgereit.com/



viernes, 3 de noviembre de 2017

Historias de Dämon Schwarze & Opal Moon Volumen 1


Imagen cedida por Líneas Sinmas



A Caosfera le encanta recibir amigos, y es por eso que hoy presenta una colaboración a dos bandas. Por un lado os presento a la gran ilustradora Lineas Sinmás, cuyo trabajo podréis disfrutar en: Líneas Sinmás Ilustraciones, y también a Sergio Vargsson, locutor de radio en: Conversaciones con un vampiro/, con un estupendo homenaje lovecraftiano de tintes clásico eróticos. ¡Bienvenidos a bordo, amigos!



Decía a mis padres el abuelo de una de mis compañeras de residencia, al que siempre por alguna extraña razón visité en una habitación a oscuras...

     — “¡Cuidad que siempre esté lejos del mar...!”

    Como si yo tuviera que tener alguna razón para temer al agua cuando siempre me he sentido atraída por ella. Como se sabe, los que nacemos bajo los signos acuáticos —el mío es el de Escorpión— sentimos una natural predilección por el líquido elemento. También se dice que poseemos ciertos dones psíquicos, pero esto es otra cuestión. En cualquier caso, tal era el criterio de aquel hombre extraño a quien no podía describir aunque de ello dependiera la salvación de mi alma —lo cual, dicho a la luz del día, resulta un tanto ambiguo—. Antes de morir en un extraño accidente de circulación mi padre se había obsesionado tanto con este tema que solía repetirlo con frecuencia. Después, ya no fue necesario, dado que mi madre me crió entre montañas, bien lejos de la vista, del ruido y los olores del mar.

   Pero tarde o temprano sucede lo que tiene que suceder. Me encontraba estudiando en una universidad del Medio Oeste cuando murió mi madre. Una semana después, murió mi tío paterno Alfred, dejándome cuanto poseía. Yo no había llegado a conocerle, era el excéntrico de la familia de mi padre y por lo visto yo era la única descendiente directa de la familia de mi padre y por lo tanto, la única heredera de las posesiones de mi estirpe. Acudí al despacho del abogado que tenía a su cargo la resolución de la herencia de mi tío y me comunicó que se me había otorgado la posesión de una casa solariega en un pueblecito de Massachusetts llamado Innsmouth, una desahogada cantidad de dinero y una cadena labrada en plata antigua que estaba depositada en la caja fuerte de la mansión.

   Al conocer todo esto decidí trasladarme al pueblo para tomar posesión de la propiedad. Mi primera acción fue usar el valor monetario para saldar todas las deudas que tenía, restándome aún el suficiente dinero después de esto como para no tener que volver a la universidad, ni verme obligada a emprender trabajos que no me apetecieran. Mi propósito era precisamente llevar a cabo lo que me había sido prohibido durante veinte años... ver el mar y tal vez comprar un velero, un yate o lo que quisiera...

   Pero las cosas no iban a resultar como yo esperaba. Me trasladé a Innsmouth y me encontré con un pueblo realmente extraño. Las casas eran casi todas de manufactura colonial, construidas en madera y con ese peculiar estilo que impera en nueva Inglaterra, con techos picudos y extrañas buhardillas de ventanas tapiadas. La gente no era cordial y miraba a los forasteros con recelo. Sin embargo, algunos me sonreían cuando averiguaban quién era yo, pero en sus sonrisas había algo extraño y enigmático, como si supieran algo inconfesable de tío Alfred. 

   Afortunadamente pude trasladarme por fin a la casa. Ésta, estaba materialmente colgada sobre los acantilados que dominaban la bahía de Innsmouth. Daba la impresión de que se trataba de algún animal antediluviano agazapado y vigilante. Allí me recibió un hombre que dijo ser el antiguo secretario de mi tío. Era alto y ancho de espaldas y vestía totalmente de negro. Su cabello era rubio y su tez muy pálida. Un extraño rictus de crueldad soterrada parecía bailar en la media sonrisa que se dibujaba en sus labios. Me condujo al interior donde fácilmente pude comprobar que mi tío había sentido una atracción casi morbosa por el mar. Los libros de la biblioteca, los tapices de las paredes e incluso las tallas en madera diseminadas por las habitaciones, todas aludían a extrañas y temibles deidades marinas o a sucesos extraños relacionados con los océanos. El extraño hombre de negro me hizo pasar al despacho de mi tío, presidido por un enorme tapiz en el que estaba tejida una inquietante figura. Se trataba de alguna extraña perversión de la figura de Escorpión, de cuando probablemente la constelación tenía un aspecto diferente del que tiene ahora. Se trataba de un ser que se adivinaba ciclópeo, escamoso y bípedo con vagas reminiscencias humanoides. Dos alas de murciélago se mantenían desplegadas desde su espalda y el lugar que debía ocupar su rostro, justo debajo de dos ojos rojizos y malévolos, una acumulación de tentáculos serpentinos se desenroscaba hasta su pecho. Aquella composición pareció remover algo en mi interior como si la hubiera contemplado antes de ese momento. Al pie de la figura rezaba la palabra Cthulhu en caracteres estilizados.

   El secretario abrió una pequeña caja fuerte. Me entregó un libro grande, sólidamente empaquetado y una caja de terciopelo negro. En el interior de la misma descansaba la cadena. Pude observar que mediría unos cincuenta centímetros de largo, con sendos lazos de cierre rematados por lo que parecían trenzas de cabello humano. En cada extremo de la figura había una reproducción en miniatura de la figura del tapiz. En los ojos de cada una se había incrustado sendas amatistas de venenoso color violeta que destacaba sobre el lunar brillo del metal. El hombre de negro se dirigió hacia mí y con un tono frío y monocorde como el batir de unas olas contra una costa de piedras enmohecidas me dijo...


   —En el momento que aceptes esta joya arcana, tendrás que estar dispuesta a aceptar las cosas tal y como vengan sin fijarte ningún tipo de límite... y vivir plena y conscientemente sin sujetarte a más leyes morales que las que tú te marques.


   Dicho lo cual pasó por mi lado como el viento del invierno y salió del despacho sin ni siquiera volver la cabeza. Sorprendida, fui tras él para que me explicara lo que había querido decir y cuando salí al salón, había desaparecido como si no hubiera existido jamás.

   Extrañada me acerqué a una de las ventanas para ver si lo podía localizar, pero en el jardín nada más pude ver salvo a un rudo y alto mocetón que recortaba los setos. Reconocí en él al hijo del tendero del pueblo. Sabía con referencias que se trataba de un joven con un cierto retraso mental que hacía pequeños trabajos para la vecindad. Llevaba un sucio mono gris de trabajo y su largo pelo recogido en una cola de caballo. Retrocedí de nuevo hacia el despacho de mi tío y allí volví a contemplar en silencio el extraño tapiz. Movida por un extraño impulso saqué la cadena del estuche y me la puse. Al instante, todo pareció cambiar, fue como si las cosas se vieran desde otra dimensión. Una leve excitación recorrió mi cuerpo endureciendo mis pezones. Todo parecía latir a mí alrededor. Lentamente, me dirigí hacia la puerta del jardín notando como la casa misma parecía respirar a mí alrededor. Atravesé el dintel y salí fuera, fui al encuentro del jardinero y pude apreciar la impresión que mi persona causaba en él.


  Soy consciente de que mi larga cabellera pelirroja, mis verdes ojos, mis pechos altos y turgentes y la forma de mis caderas, atraen poderosamente a los hombres desde que tenía muy corta edad. No obstante, esta vez fue diferente. Sentí ganas de cantar mientras me dirigía hacia él desabrochándome la blusa. Fue como si en ese momento fuese más consciente de mi sexualidad. Los dos nos vimos envueltos en una vorágine que me hizo perder la noción de las cosas.

   Lo siguiente que recuerdo es haber despertado en la playa con mi cuerpo desnudo y rebozado en arena húmeda y una cálida y pegajosa sensación en los labios. Me relamí sensualmente disfrutando de la dulzura del líquido que manchaba mi cara y me giré hacia un lado... Allí, con los ojos horrorosamente abiertos y la boca congelada en un mudo grito de pánico se hallaba el cuerpo del joven jardinero, destrozado, con la garganta abierta y las costillas asomando rotas por su pecho desgarrado. Donde debería estar su corazón solamente había un agujero ensangrentado.

   Lentamente, en lugar de asustarme, me chupé con parsimonia los dedos y mientras me dedicaba de nuevo a la tarea de terminar de despedazarlo, con una leve sonrisa no pude por menos pensar que al fin y al cabo, no podía quejarse, había podido disfrutar de mi cuerpo pero sencillamente, mi amor, le había devorado el corazón.

   Al cabo del tiempo me decidí a leer el libro que me había dado el hombre de negro. Era un libro llamado Necronomicón y en él, pude encontrar el significado del apellido de mi familia. Dagon es el nombre, en realidad, del antiguo Dios del mar, que rinde culto al demonio primordial Cthulhu, el cual, regresará algún día para reconquistar la tierra y cuando esto ocurra, nosotros, los profundos, los que habitamos en tierra y mar, aquellos que los antiguos llamaban nereidas, gobernaremos a su lado. Ya Homero, en la Odisea, usó la ficción para advertir a sus contemporáneos del peligro de cruzarse con mi especie… el pueblo de las Sirenas.

   Ahora, quemaré la mansión para no dejar ninguna huella, y luego, nadaré hasta mar abierto para reunirme con mi pueblo y dirigirnos hacia los ocultos lugares de adoración donde esperaremos la vuelta de nuestro Dios...



  ¡Buenas noches monstruos! Os escribo cómodamente arrellanado sobre una corroída lápida de este cementerio donde resido. Me gustaría que pudierais ver esta luna que me ilumina, grande gibosa y de un profundo color rojo de sangre. A la sombra de esta acogedora gárgola que me contempla con vacíos ojos carcomidos por el musgo y la lluvia he emplazado mi máquina de escribir para poderos contar con tranquilidad la historia de la doncella del mar...


   ¡Dulces pesadillas... Seres de la noche...!


   Por cierto, me gustaría que esta pequeña historia hubiera conmovido vuestras almas... recordad que si una noche de verano decidís a ir a nadar a la playa bajo la luna y oís una dulce y melancólica canción, que parece que provenga de esa solitaria chica que está sentada en la arena, mejor que deis media vuelta, subáis el volumen de vuestra radio y busquéis una playa más lejana... no vaya a ser que esa chica os robe el corazón...



Dämon Schwarze



martes, 31 de octubre de 2017





Como no podía ser menos, Caosfera quiere celebrar la noche más inquietante y especial del año a lo grande, por eso os ofrecemos este completo post en el cual podéis encontrar cuarenta magníficos títulos que harán justicia a lo que debe ser una verdadera maratón cinematográfica en Halloween. 



Nieves Abarca, escritora, periodista e historiadora os recomienda:


El otro (Robert Mulligan)




Esta película me dio tanto miedo de niña que tardé días en dormir. Además, las buenas historias de niños gemelos me encantan. Es inquietante y perturbadora.



Al final de la escalera (Peter Medak)




Esta me dio mucho miedo ya de mayor. La dichosa pelotita que rebotaba en la escalera, las teclas del piano, los golpes en la bañera…lo dicho. Para verla detrás del sillón. Impresionante George C. Scott. 



Nosferatu (F. W. Murnau) 




La puedo ver mil veces y mil veces me fascinará. Cada fotograma es una joya. Y ese momento en el que el vampiro muere por el sacrificio de la dama es inigualable. Max Schreck da verdadero pavor, y no ayuda pensar que podría ser un vampiro de verdad. 



Freaks (La parada de los monstruos) (Tod Browning) 




Una de las películas de terror más terribles de la historia. Los raros, los deformes, los apartados, toman venganza. Una joya. 


La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel)




Madre mía la de noches que pasé vigilando la casa por si había repollos gigantes dispuestos a clonarme. Un clásico que se ha revisitado una y otra vez, pero la original sigue manteniendo su frescura.



Redrum, devorador de cine empedernido y crítico, os recomienda:


Hellraiser (Clive Barker)




Si hay un nombre que hay que tener presente cuando uno formula una lista de recomendaciones para Halloween es: Clive Barker. En esta ocasión, me he decantado por su reconocido debut tras las cámaras, una obra ya de culto que dio pie a una larga saga de 9 películas y un documental. Hellraiser es brutal, entretenida, truculenta, sangrienta. Con un imaginario de garfios, trajes de cuero, caras blancas, amores por los que volverse loco, erotismo y cajas que abren "puertas"; una amalgama perfecta para un día como éste. 

Baby blood (Alain Robak)



Sí y sí, Halloween debe ser un día de emociones fuertes e intensas, y como no, no podía faltar una buena francesada bruta como Baby Blood. Ya su polémico opening invita a revisionar para los que ya nos la conocíamos, y enganchar a los que la ven por primera vez. Una vuelta de tuerca al clásico sesentero Its Alive llevado al límite y que te dejará sin palabras. Gore, entretenimiento directo, imágenes crudas y mucha pasión en cada escena. Un segundo plato perfecto para aquellos a los que Hellraiser les haya sabido a poco.


Profanadores de tumbas (Mike Mendez)




Otro nombre que no se me va de la cabeza cuando pienso en Halloween es Mike Mendez. El hombre de guilty pleasures tan divertidos como Big Ass Spider o El convento del diablo, tiene en The gravedancers (Profanadores de tumbas) la que me parece su mejor película hasta la fecha. Una película sobrenatural completamente distinta a lo que estamos acostumbrados, en la que los fantasmas gozan de la misma presencia que cualquier personaje de la película. Giros interesantes, quizás algo mal envejecida y con actores sobreactuados. Pero tan disfrutable que se le perdona. Imprescindible.


El velo (Phil Joanou)




El punto comercial de la lista y también la curiosidad de la lista, dada la escasa publicidad que le dieron tras un mísero estreno directo al vod que la sentenció al olvido. Como slasher sobrenatural, es de lo más agradecido que encontraréis. Buenos sustos, muertes variadas (algunas fuera de cámara, lo que molesta un poco), giros novedosos y un final muy digno. Perfecta para ver en el punto álgido del maratón. Visionado fácil, entretenido y que anima a comerse el postre con ganas.

Dread (Anthoni DiBlasi)




Como no podía ser de otra manera, alguna perlita de las mías iba a meter en la lista. Dudaba entre le elegida, mi adorada House of the devil o alguna más reciente tipo The witch o I’m the pretty tinga that live in the house, aunque estoy seguro de que por cualquiera de ellas me habrían tirado tomates a la cara. Sin embargo, no puede faltar en la lista algo más reflexivo, oscuro, melodramático y chirriante. En esta ocasión me decanto por otra película basada en los relatos de Clive Barker, el mismo genio que creó la película con la que empecé mi lista y del que parte esta misma película, en la que sus protagonistas se enfrentan a sus más oscuras pesadillas para retornar de ellas con una bala en la cabeza de la que no se curarán jamás. Mucho estómago para resistir el último aliento de mi lista y polémico debut del conocido Anthony Diblassi.




Rafael Lindem, escritor, gato excéntrico y creativo versátil os recomienda:


El hombre de mimbre (Robert Hardy)




Esta película de Robert Hardy supuso para mí el primer encuentro con uno de mis miedos más arraigados: la sociedad como monstruo mecanizado e inmisericorde. Los pasos del pobre sargento Howie en una remota isla escocesa, donde todo el mundo parece conocer a todo el mundo, no os prepararán lo suficiente para el espeluznante final, que ya forma parte de la historia del cine.


El puente de Cassandra (Pan Cosmatos) 




George Pan Cosmatos, dirigió esta película en 1976. Yo la vi pocos años después, siendo niño, y fue una experiencia que reafirmó mi temor a la sociedad y a la frialdad de sus mecanismos de contención. Aquellas escenas del tren rodeado por guardias enfundados en trajes aislantes para amenazas biológicas, con orden de disparar a cualquier pasajero que intentase escapar, me hicieron temblar. El plan de hacer caer el tren por un viejo puente desvencijado para contener la plaga que aloja en su interior y hacerlo pasar por un accidente, me metió el miedo en el cuerpo. Fue mi primer contacto (junto a Encuentros en la tercera fase) con otro concepto aterrador: las amenazas biológicas.


28 días después (Dany Boyle)




Dany Boyle tomó el genial concepto que usara George A Romero en su inmortal Noche de los muertos vivientes y lo actualizó para esta película del año 2003. Ahora los zombis son enfermos rabiosos, enfermos de un virus mutante creado originalmente para controlar la furia en humanos. Los terroríficos efectos de este virus saltaron por primera vez a la pantalla del cine poco tiempo después de que viésemos en las televisiones de medio mundo cómo las personas se desmembraban unas a otras a machetazo limpio en las calles de Ruanda: vecinos convertidos en monstruos sedientos de sangre. Aterrador.


Funny games (Michael Haneke)




Y hablando de vecinos monstruosos, tenemos esta obra de arte que nos trajo Michael Haneke en 1997. Dos chicos educados llaman a la puerta de casa y da comienzo un terrorífico espectáculo que degradará a las víctimas al nivel de meros juguetes en manos de otros seres humanos. Una vez más, la fuente del terror es tan humana como toda esa gente que os rodea a diario.


Alien (Ridley Scott)




Una verdadera pesadilla en el espacio exterior, pero también en el interior. Qué puede decirse de este clásico de Ridley Scott que no se haya dicho ya: despertarse de un crio sueño y encontrarse con la criatura más espeluznante y hermosa que ha dado el género. Un canto biomecánico al tumor que toma control de nuestro cuerpo, a la enfermedad parasitaria que convierte nuestra vida en una pesadilla, porque, la vida me lo ha confirmado, las peores pesadillas se tienen siempre al despertar.




Hanibal Mora, escritor y bohemio a tiempo completo, os recomienda:


Noche de Miedo (Tom Holland)




La primera vez que vi “Noche de miedo” fue en los 90, cuando todavía existían las cintas VHS y me fascinó. Cada secuencia es tan divertida como terrorifica. Destaca la actuación de Rody Macdowall como Peter Vincent, un actor reciclado que acaba siendo un cazavampiros de verdad. También me calaron el personaje de Evil Ed (traducido como “el rata”) y el vampiro Jerry dandridge intrepretado por Chris Sarandon, quien volvió a trabajar años después a las ordenes de Tom Holland en Muñeco Diabólico. Lo más memorable: ”¡Bienvenidos a la Noche de miedo, la auténtica!”




La noche de Halloween (John Carpenter)




Me animé a ver Halloween gracias a una recomendación y me encantó. Sin duda, buena culpa de ello la tuvo el personaje interpretado por Donald Pleasance: el doctor Loomis, una mezla entre el doctor Abraham Van Helsing y el capitan Ahab. Lo más curioso es que Myers no tiene nada de sobrenatural, como Freddy Krueger o Jason Voorghees y, a pesar de eso, parece que tiene más vidas que un gato. Inolvidable la banda sonora a cargo de John Carpenter.




Pesadilla en Elm Street (Wes Craven)




Qué decir de esta joya del cine de terror convertida ya en un mito gracias a Wes Craven y al carismático Robert Englund. En mi opinión, ni siquiera el actor Jackie Earle Haley, a pesar de su buen hacer, pudo superar en el remake a Englung. Todavía recuerdo la primera vez que vi a Freddy, yo era muy pequeño. Me caló tanto que compré unos fotogramas y postales y todos los vhs. Debo decir que soy fan de todas a excepción de la segunda. Aconsejo por todo lo alto su visionado.


Cursed (Wes Craven)




Si digo La maldición, puede confundirse con el clásico japonés de terror. Pero lo cierto es que la consideraría una mezcla entre Un hombre lobo americano en Londres y Teen Wolf. Christina Ricci hizo un trabajo verdaderamente “Valvulizante”, igual que Joshua Jackson supo encajar el papel a la perfección. Una agradable comedia de terror con bromas de corte sexual que hará un Halloween más distendido y nos librará de las malas vibraciones.


Miedo Azul (Daniel Attias)



Basado en la novela de Stephen King El ciclo del hombre lobo y protagonizado por la estrella juvenil de los ochenta, Corey Haim, es un film que narra las peripecias de un joven empeñado en encontrar y destruir a un licántropo. Es un claro ejemplo de cómo la perfecta conjunción de humor y terror puede dar momentos brillantes. Esto y unos personajes bien dibujados logran que el film pase a la posteridad. No es una cinta de terror puro, pero sí hora y media de nostálgico divertimento.




Sergio Vargsson, director de programa y locutor de radio os recomienda: 


Liferforce (Tobe Hooper)




La nave espacial angloamericana "Churchill" va en misión de estudio hacia el cometa Halley, que se acerca a la Tierra. Antes de llegar a destino, encuentran una nave extraterrestre que viaja en la cola del famoso cometa. La nave atrae la curiosidad de los astronautas quienes, al mando del comandante de la misión, se lanzan a su investigación. En el interior sólo hallan tres ataúdes de cristal con dos hombres y una mujer, los tres desnudos, los tres lozanos y enteramente humanoides. Esto dará origen, a la postre, a un alucinante apocalipsis que tendrá su inicio en Londres…



La máscara de la muerte roja (Roger Corman)




Siglo XII. El Príncipe Próspero gobierna de forma despótica sobre una pobre zona rural de Italia, aplastando a sus súbditos y humillando a sus amigos. Pronto, la zona se ve afectada por la mortal epidemia de "la muerte roja". Próspero decide entonces refugiarse en su castillo con la joven aldeana Francesca, junto a sus decadentes y aristocráticos amigos. Amparados en la aparente seguridad de los muros del castillo, y bajo la supuesta protección que Satán da a Próspero, todos creen estar a salvo de la muerte roja y se divierten mientras el pueblo sufre y muere.



Mimic (Guillermo del Toro) 




En Nueva York, una epidemia provocada por cucarachas provoca una terrible enfermedad que afecta a los niños. Cuando una entomóloga consigue crear un insecto modificado genéticamente con el fin de que sea el depredador de las cucarachas, la plaga desaparece. Sin embargo, tres años después...



Kwaidan (Masaki Kobayashi) 




Cuatro historias en una misma película, con un formato rompedor para la época, Un samurai que deja a su mujer por una princesa, pero se arrepiente y vuelve a casa para llevarse una desagradable sorpresa. Una mujer heladora que se ensaña con dos leñadores que sólo querían cobijarse del frío. Una balada al pie de una tumba. Y la visión más aterradora que alguien puede ver en su taza de té. Cuatro historias independientes con los colores como elemento común. Cada una de ellas está representada por un tono distinto, para distinguir bien las atmósferas. Obra de arte en lo visual y en lo tétrico.



La semilla del diablo (Roman Polanski)




Los Woodhouse, un matrimonio neoyorquino, se mudan a un edificio situado frente a Central Park, sobre el cual, según un amigo, pesa una maldición. Una vez instalados, se hacen amigos de Minnie y Roman Castevet, unos vecinos que los colman de atenciones. Ante la perspectiva de un buen futuro, los Woodhouse deciden tener un hijo; pero, cuando Rosemary se queda embarazada, lo único que recuerda es haber hecho el amor con una extraña criatura que le ha dejado el cuerpo lleno de marcas. Con el paso del tiempo, Rosemary empieza a sospechar que su embarazo no es normal.




Lady Necrophage, la chica que organiza todo esto y desorganiza el resto del mundo:


The houses october built (Boby Roe)




Cinco amigos viajan en busca de los pasajes de terror y casas encantadas más macabras de América. Sobre todo van tras la pista de un lugar llamado “calavera azul” que ven mencionado en un foro. The houses october built es una pelicula hecha para Halloween, una película que recrea, a la perfección, aquello de homo homini, lupus. No es necesario que busquemos fuera de nuestro mundo o dimensión, porque las identidades ocultas bajo máscaras y atrezzos pueden contener la maldad pura.



Posesión infernal (Sam Raimi)




Poco queda por decir del tan revisionado clásico de Raimi, un film sobre el cual caen más de 30 años de mitificación justamente ganada. Cinco chicos se van a pasar unos días a una cabaña perdida en el bosque donde les espera un macabro descubrimiento. Un producto naif de bajo presupuesto que logra la perfecta comunión de elementos cómico terroríficos para llegar a una culminación final abominable. Sigue provocandome inquietud hoy día.



Midnight meat train (Ryhuei Kitamura)




León es un fotógrafo que siente la necesidad de retratar el lado más oscuro de la humanidad, lo cual le llevará a recorrer las estaciones de metro donde actúa un temible carnicero. Bienvenidos al vagón de la carne de medianoche, estupenda adaptación de un relato de Clive Barker incluido en la antología Books of blood. Todo son pros en esta adaptación, comparativas con el texto original aparte: la presencia de Vinnie Jones, las terribles y sangrientas escenas y, cómo no, la presencia de uno de los asesinos más inmisericordes del cine de terror.


Demons (Lamberto Bava)




Hablar de Demons son palabras mayores, es una de esas películas con “angel”, valga el cinismo, desde el primer visionado. Tiene algo hipnótico, bien sean los acordes de la banda sonora de Simonetti, su ambiente decadente y tenebroso o su “divertida” y, para la época, original premisa. El caso es que pocas películas me han regalado un Halloween tan entrañable, tan inquietante y con tanto pánico a que unas criaturas ficticias pudiesen traspasar la pantalla.


The Banshee Chapter (Blair Erickson)




Nos encontramos ante una película que trata un tema apasionante: El experimento MK Ultra, un proyecto de investigación llevado a cabo por la CIA en el cual, mediante el uso de sustancias psicotrópicas, se buscaba el control de la mente humana. Para adentrarnos en estas lides se usa la premisa de una periodista que inicia la búsqueda de su amigo desaparecido tras haber ingerido una extraña droga. No es ninguna genialidad, pero sí un curioso found footage con algunos momentos espectaculares.





Mar Goizueta, escritora y tejedora de sueños, os recomienda:


El ansia (Tony Scott) 



Descubrirla ―hace tanto que ya ni lo recuerdo― me abrió un mundo de historias vampíricas muy diferente de lo que había sido tradicional en el cine. Un trío protagonista muy potente, con una maravillosa Catherine Deneuve en el papel de una vampira milenaria cuyas raíces son muy diferentes al del mítico Drácula y sus descendientes cinematográficos, un fascinante David Bowie como su pareja y una Susan Sarandon que irrumpe en su universo vampiírico y lo cambia para siempre, llena la pantalla en escenas que van de lo gótico al glamour del cine negro. Recuerdo quedarme fascinada con su fotografía y su banda sonora desde el primer instante. Más allá del espectáculo sangriento, habla de la soledad y del vampirismo como una bendición muy cercana a la maldición. 

El ente (Sidney J. Furie)



Me encantan las películas de terror, aunque nunca me han asustado, excepto, quizás, esta historia basada en un hecho real que narra la posesión de Carla Morán, interpretada por Barbara Hershey, por un ente invisible. Que sea la más aterradora para mí es motivo más que suficiente para elegirla.


El resplandor (Stanley Kubrick)


Adoro a Kubrick y creo que esta película es una de las cumbres del cine de terror. En algún momento de mi vida incluso llegué a saberme los diálogos de memoria. El maestro utiliza con un arte sin igual los resortes que aterrorizan a la mayoría de las personas. Jack Nicholson en su papel de escritor poseído y enloquecido está sublime, y Shelley Duvall es el complemento perfecto, al igual que el niño. En este caso, además, hago especial mención al doblaje ―algo tan cuidado siempre por el director― porque creo que es apropiadísimo. Me fascina la voz que le ponen a Wendy en castellano.


Communion (Philippe Mora)



Una perturbadora película sobre abducciones extraterrestres. La novela que dio origen a la película presume de basarse en hechos reales, lo que la vuelve más inquietante aún. Sobre la interpretación de Christopher Walken, uno de los actores más inquietantes del cine, recae la mitad del interés de esta película.


Tiburón (Steven Spielberg) 



Roy Scheider interpreta a un jefe de policía que acabará enfrentándose a un tiburón gigante. Un enemigo formidable destinado a poblar de pesadillas el pueblo costero en el que se desarrolla la película. También la mente de los espectadores, cuya respiración se entrecorta cada vez que aparece la aleta del tiburón al otro lado de la pantalla, nadando al son de un magnífico John Williams. No es la película que más miedo me ha provocado, pero gracias a ella he tenido varias pesadillas con tiburones. ¿Casualidad? No lo creo.


Carlos Cubo, redactor en almas oscuras, y autor del podcast terror y fantástico +18 os recomienda:


Truco o Trato (Michael Dougherty)


A todas esas películas, hoy clásicas, que podemos tener en cualquier sesión para noche de Halloween, tenemos que empezar a unir una más moderna: Truco o trato. Y más ahora que cumple su décimo aniversario. Posiblemente, la mejor película de terror de antología moderna. Digamos, desde mediados de los noventa. Aquí cabe todo: vampiros, hombres lobo, fantasmas, asesinos y ese pequeño cabronazo con una calabaza por cabeza que se reserva uno de los mejores momentos de la función. Puro Halloween. Pura festividad. Un nuevo imprescindible.


Night of the demons (Kevin S. Tenney)


Pocas películas conectan esta noche de Halloween con el sentimiento ochentero más hard y de serie b. Night of the Demons, la original, no el remake infumable con el hombre que se ha comido al niño de Terminator 2. Nostálgica y muy entretenida amalgama de conceptos slasher y sobrenaturales, con una evidente influencia del Evil Dead de Sam Raimi. Pero aquí todo, o casi todo, es gamberrismo, humor cafre, caspa molona y temazos de rock ochentero. Y por supuesto, el baile satánico de Angela Franklin, el personaje más reconocible de lo que acabaría convirtiéndose en una trilogía. 



La niebla (Frank Darabont)


Una niebla se extiende por todo a lo que llegan tus ojos. Mientras, te das cuenta que estás atrapado en el interior de un supermercado con personas de muy diferentes naturalezas, aislado del mundo abierto, en un microcosmos humano que puede llegar a ser más peligroso que los terrores que esconde esa amenazante niebla. Qué grande Stephen King, y que grande Frank Darabont, que supo adaptar este relato del maestro del terror literario sin por ello seguir su narrativa al cien por cien. Su final, su giro final respecto a la novela, todavía es celebrado y retumban los aplausos del día de su proyección. Brutal. 



Kairo (Kiyoshi Kurosawa)


En tiempos en los que el j-horror estaba de moda con el éxito de Ringu o Ju On, la formula empezaba a agotarse antes de tiempo por un uso desmesurado. Pero, entre tanto, algunas joyas diferentes, atrevidas, se hacían hueco, aunque a un nivel más bien local. Kairo es una de esas joyas. Y no, no confundir con el horrible remake USA más conocido como Pulse. La tecnología como instrumento en el que ejercer la carga sobrenatural, el modo de entrar en nuestro mundo de los espíritus. Un ritmo denso, pausado, que esconde un par de escenas terroríficas de esas que se quedan guardadas en la retina. A reivindicar, ya. 



En la boca del miedo (John carpenter)


En 1994 llegó a los cines la que sigue siendo una de mis películas favoritas del cine de terror. La traía el gran John Carpenter, y posiblemente, el mismisimo Lovecraft hubiera aplaudido hasta desgastarse las manos. Monstruos indescriptibles surgiendo de la oscuridad, libros que cobran vida, una pesadilla hecha celuloide con un destino inevitable: el apocalipsis. Los últimos que queden lo pasarán muy mal... Ser el último de tu especie debe ser algo horrible ¿verdad? Si fuésemos John Trent, seguramente optaríamos por vendernos a la locura y acudir al cine más cercano, con un buen cuenco de palomitas, a ver En la boca del miedo.